está solo el culpable | El poema negro de Chile  |27



Solo ha de salir de su oscura madriguera
y no buscaremos su carpeta con dólares
sino ese brazo que ahogó, su estuche de cuero,
y cada nacimiento de sus extremidades.

No sentiremos ese gran llamado misterioso
al ver un rostro, al descubrir una sonrisa,
y aquello que emparenta más que ningún lenguaje :
la mirada, que obliga a perdonar a las bestias.

Nada nos dirá esa parte indefensa de los hombres :
la garganta, y su desnudez que la absuelve.
Ni ese gran trozo de humanidad que oculta
al asesino : su espalda, que nos recuerda
el paño blanco donde se guarda el pan.

Nada. Ni sus pies desnudos. Ni sus sienes
donde alguien entreteje con mano dulce la ausencia.
Nada nos hará sentir que estamos frente a un ser humano
sino ante alguien que vertió la sangre para oler
el caliente vaho que repugna hasta a las fieras.

Solo estará frente a la mirada de sus hijos
que ya habrán alcanzado el mismo porte suyo.
Pero ellos estarán vestidos con la verguenza de su padre.
Llevarán como una piel chorreante en sus hombros
y volverán la cabeza para no ver al creador
castigar la semilla y el cuerpo de su madre.

Solo entrará en su sangre sin orillas
para bautizar la sangre vertida por sus manos.