el viajero (fragmentos) | A deshora |34
el hombre no sabe
de qué hablar con su familia
si hubiera muerto lejos
lo sabrían todo
el viajero pone la mano
sobre la cabeza de sus hijos
nunca midió la ausencia de esta manera
entró como el recuerdo
de la luz de otros días
y los grandes espejos
moribundos de la casa
preguntaron
eres tú el viejo misionero perdido
él quiso saber
si alguna vez lo perdonarían
nunca
respondieron los espejos moribundos
el hombre se arrodilló
de rodillas era como un niño
sentado en una bacinica
el hombre se levantó
de pie era como un extraño
a las orillas de un gran río