el fuego | su sombra olvidada (fragmento) | El poema en el poema |41




Hicieron un fuego una vez que ardió y ardió.
Al ver su sombra temblorosa en el muro yo rompí a llorar
porque me recordó la mano que me dio el primer alimento
avergonzándose de darme tan poco.

Uno de los hombres también lloró en silencio
contemplando esa escena
donde todo es recuerdo, donde todo es olvido.
Después cantó muy quedo
secándose los ojos con el dorso de la mano.

Cuando un extraño canta dejando de ser extraño
el fuego se acerca y nos toca la frente.
Y canta el silencio sólo escuchado
cuando todos hablamos y reímos.

Y los extraños dejan de ser extraños
porque el fuego enrojece sus orejas y sus mejillas.