trances mortales (fragmento) | El poema en el poema |43




Entró en la muerte
y la sombra oscureció los ojos del que lo vio morir
aclarando el rostro del dormido con esa luz de los espejos
donde nadie se ha mirado.

El que ve la muerte amanecer sobre un rostro
nunca más ve la luz de la misma manera.
El que ha visto morir se acuerda de ello
cuando ve nacer
         cuando el sol ese día no se oculta.
Al abrirse por primera vez los ojos de un niño
se abre ese ojo tenebroso que tuvimos en la frente.
Y en las mujeres al dar a luz
         se abre en sus entrañas
el vacío que separa la vida de la muerte.